Para Iluminar Mil Lámparas: Una visión teosófica por Grace F. Knoche

Traducción al Español © 2006 por Theosophical University Press

Capítulo 6

Recordando y Olvidando Vidas Anteriores

La mayoría de nosotros no recuerda nuestras vidas pasadas, o lo que sucede en el intervalo entre esas vidas en la tierra. La mitología griega nos dice que bebemos de las aguas del Leteo — Ausencia Total de Conciencia, Olvido — lo cual obscurece suficiente memoria de nuestro pasado para que ingresemos a la vida en la tierra con una cuenta limpia, en la cual inscribiremos los pensamientos, emociones y hechos que determinarán la calidad futura de vida. Cada uno de nosotros ha estado escribiendo su Libro del Destino individual por edades, y en esta encarnación, estamos escribiendo otra página o capítulo. Si tuviéramos una memoria detallada de todo lo que hemos inscrito en el pasado o, por otra parte, conociéramos con detalles precisos la serie de sucesos que podrían ocurrir en el futuro, estaríamos siendo severamente incapacitados. La memoria completa de nosotros mismos — y de los demás — sería una carga demasiado pesada.

Todavía no somos sabios o suficientemente fuertes para desenvolvernos sin beber de las aguas del Leteo. Si eso fuera posible, tres dificultades surgirían: primero, estaríamos cargados con los fracasos pasados, porque ellos se colgarían como un albatros alrededor de nuestra nuca; segundo, estaríamos cargados con los éxitos pasados, porque con toda probabilidad, ellos engendrarían orgullo y vanidad; y tercero, si no hubiéramos olvidado algo, probablemente también recordaríamos los fracasos y los triunfos de otros, y esto podría ser verdaderamente perjudicial.

La gente siempre ha tratado de mirar dentro del pasado y del futuro, buscando consejo y revelación. En los tiempos antiguos, los griegos buscaron orientación de los oráculos en Delfos, Trofonios, El Monte del Olimpo, y en otros santuarios sagrados. Si el corazón fue puro y la mente disciplinada, las respuestas recibidas despertaban fuentes internas de sabiduría. ¿Qué líneas de comunicación existieron entonces entre dioses y humanos? En nuestros días, buscamos orientación en la experiencia, buscamos luz sobre los problemas fastidiosos de temor y desesperación, los cuales, por edades prolongadas de locura, ignorancia y codicia, han precipitado sobre nosotros la confusión actual de ideales.

¡Ay!, ¡Ay de mí! Los bosques están llenos de oráculos falsos, de sacerdotes y sacerdotisas también falsos, quienes, afirmando tener comunión con lo divino, venden sus mercancías impías a los tontos y emocionalmente ciegos. Sin embargo, la comunión entre Dios y el hombre siempre es posible y siempre lo será, porque el poder de utilizar el manantial de la verdad reside dentro del alma. Sin embargo, ese conocimiento está reservado para quienes se asocian con Nous, el Conocedor Interno, personificado por Mnemosina, la Diosa de la Memoria. ¿Quién es esta diosa y cuál es su función?

Mnemosina, la madre de las Musas, es la homóloga de Nous, cuya responsabilidad es despertar a Psique, el alma, para recordar la verdad, y así, al tener presente su origen divino, reclame por fin, su unión con Nous. Entre los vestigios de los misterios órficos, recobrados de las tumbas en Creta y en el sur de Italia, existen ocho lápidas de oro en forma de hoja, pequeñas y muy delgadas, finamente inscritas con caracteres griegos. Una de ellas, encontrada cerca de Petelia, en los alrededores de Strongoli, habla de dos manantiales cerca de la entrada al Inframundo: a la izquierda, el manantial del Leteo, u Olvido (no mencionado); y a la derecha, el de Mnemosina, o Memoria.

Encontrarás a la izquierda de la Casa del Hades un Manantial,
Y a su lado se encuentra un ciprés blanco.
A este Manantial no te acerques.
Pero encontrarás otro por el Lago de la Memoria,
Agua fría que brota, y existen Guardias enfrente de él.
Diles: "Soy hijo de la Tierra y del Cielo Estrellado;
Pero mi raza es del Cielo (únicamente). Esto lo sabéis por vosotros mismos.
Heme aquí, estoy muerto de sed y fallezco. Denme rápidamente
Del agua fría que brota del Lago de la Memoria."
Y de ellos mismos le dieron de tomar del sagrado Manantial,
Y después de eso, entre los demás Héroes tú tendrás señorío . . . *
*Véase Jane Harrison, Prolegomena to the Study of the Greek Religion, "Critical Appendix on the Orphic Tablets", del Prof. Gilbert Murray, p.659-60.

En este himno, el aspirante órfico es advertido en contra del beber de las aguas del Leteo. En otro relato de Pausanias, viajero y geógrafo griego del 2º Siglo D.C., el aspirante bebe de la fuente del Leteo a fin de "olvidar todo lo que él ha estado pensando hasta ahora."* Después de eso, él bebe de las aguas de Mnemosina, para que pueda recordar todo lo que ha visto y oído, porque Mnemosina es "el manantial sagrado", cuyas aguas son para los "puros y sanos en disposición y en amor, quienes no tienen mala conciencia en ellos mismos."†

*Pausanias: Description of Greece, tr. W. H. S. Jones, 4:351.
Inscriptions Graecae Insularum Maris Aegaei 1:789, citado por Harold R. Willoughby, Pagan Regeneration: A Study of Mistery Initiations in the Graeco-Roman World, p. 44.

Períodos prolongados, tal vez vidas, se requieren antes de que alguien sea completamente capaz de resistir la seducción del Leteo. Como ayuda para ello, el aspirante invoca a la diosa buena de la Memoria, no por medio de un vano ritual, sino con firme fe que Nous despertará al fin a Psique para que recuerde. Thomas Taylor (1758-1835), incansable traductor de los clásicos griegos y neoplatónicos, publicó en 1787, una pequeña colección de Himnos Órficos, de los cuales reproducimos el siguiente:

A Mnemosina, o Diosa de la Memoria.

La consorte que invoco del divino Júpiter,
Madre de las sagradas, dulces oradoras Nueve [Musas];
Libre del olvido de la mente perdida,
Por quien se une el alma con el intelecto.
El incremento de la razón y el pensamiento a ti te pertenece,
Todopoderosa, amable, vigilante, y enérgica.
Tuyo es el despertar del aletargado descanso
De todos los pensamientos depositados dentro del corazón;
Y nada omites, vigorosa eres para excitar
El ojo mental de la noche del obscuro olvido.
Ven, poder bendito, que tu memoria mística despierte
A los ritos sagrados, y rompa las trabas de Leteo.*

*Thomas Taylor, The Mystical Hymns of Orpheus: Translated from the Greek, and demonstrated to be the Invocations which were used in the Eleusinian Mysteries, p. 146.

Es notable que tenemos esos testimonios de una sabiduría que habla de lo inmortal y no meramente de lo efímero. La responsabilidad de Mnemosina es clara: con vigor y exactitud para despertarnos a nuestro verdadero patrimonio, para que conscientemente empecemos la tarea prolongada por edades de perder los vínculos del pensamiento egocéntrico y basado en la materia. Entonces, prudentemente bebiendo del manantial del Olvido, y bebiendo hasta el fondo de las refrescantes aguas del Lago de la Memoria, podremos legítimamente pronunciar la contraseña ancestral:

Soy hijo de la Tierra y del Cielo Estrellado;
Pero mi raza es del Cielo (únicamente
)

El descenso dentro del Hades se completa, el aspirante victorioso regresa a la luz investido con el resplandor de las cosas que ha visto y recordado. Para que las experiencias independientes de cada cual puedan ser recordadas mientras se mantienen frescas en la memoria, al ascender desde la gruta de Trofonio, por ejemplo, al recién nacido le fue requerido "dedicarle una lápida en la cual está escrito todo lo que cada uno ha oído o visto."* Así, Pausanias reporta lo que ha aprendido de la experiencia personal, como también de las de otros quienes han experimentado el rito sagrado.

*Pausanias: Description of Greece, tr. W. H. S. Jones, 4:355.

¡Tanto para el atrevido discípulo de Misterios antiguos o modernos! ¿Pero qué de ti o de mí, o por quienes puedan sentir nostalgia genuina por la erudición de las cosas ocultas? La mayoría de nosotros todavía requiere el dulce olvido del sueño y de la inconsciencia parcial, hasta que hayamos crecido suficientemente en el conocimiento de sí mismo, en discernimiento y compasión. Encarcelados, si bien puede ser porque nos fabricamos nuestras propias cadenas, una parte de nosotros espera despertar nuestra "memoria mística" de cosas sagradas.

¿Por qué no recordamos nuestro pasado? Platón nos da un indicio en el Libro 10 de su República (§§614-21), en donde él cuenta de la visión de Er, la cual no fue tanto como una visión, sino un seguimiento consciente de las experiencias del alma en el intermedio que ocurre entre vidas. Er, hijo de Armenio, se creyó que había sido asesinado. Él quedó en el campo de batalla con otros héroes caídos, pero después de diez días, cuando su cuerpo, a diferencia de los de los demás, no mostró descomposición, fue llevado a casa para ser enterrado. Dos días más tarde, Er despertó sobre una pira funeraria y compartió su visión de los mundos internos, revelando que la naturaleza del viaje después de la muerte, entre las esferas planetarias, depende de la calidad de los hechos de la persona cuando vive en la tierra.

Había aberturas a la izquierda que conducían hacia abajo, dijo él, y aberturas a la derecha que conducían hacia arriba. Quienes habían cometido hechos "injustos", bajaban a los mundos inferiores, no para sufrir torturas para siempre, sino un tiempo largamente suficiente para aprender sus lecciones. Después de ser purificados, subían a la mitad del camino para reunirse con las almas de los "justos", quienes regresaban desde los mundos celestiales en donde habían experimentado cosas de extrema belleza. Er siguió el pasaje de las almas a través de las esferas planetarias, y en su regreso a la tierra, ellos encontraron a los Hilanderos del Destino, los tres Moiras o Parcas: Lachesis, Clotho y Atropos — Pasado, Presente y Futuro. Ellos hacen girar el destino de cada alma individual cuando pasan a través de sus dominios. Todos seleccionaron suertes (sus vidas futuras) de acuerdo a sus experiencias anteriores. Finalmente, las almas vinieron a la Pradera árida del Olvido (Leteo), en donde fueron obligados a beber de sus aguas, pero aquellos no "rescatados por la sabiduría, bebieron más de lo que fue necesario."

¿No explica esto nuestra condición aquí en la tierra? Algunos de nosotros, tal vez, bebimos demasiado de las aguas del Olvido; y por lo tanto, hemos tenido dificultad en entender qué significa la vida. Sin embargo, otra parte de nosotros evitó las aguas letales, para que las antiguas memorias nos frecuenten todavía. ¿No sentimos, a veces, el revuelo de una sabiduría olvidada? Son esos recuerdos los que, aunque puedan parecer débiles, nos conducen dentro de las mismas experiencias en esta vida que nos permitirá recordar quienes somos, y a volvernos conscientes de nuestro patrimonio y de nuestro destino futuro.

¿Cómo se relaciona el olvidar vidas anteriores a la práctica popular de regresar a una persona, ya sea por hipnosis, drogas, o por otros medios, para que esa persona "reviva" las experiencias que supuestamente tuvo a través de su niñez, en la etapa prenatal o, como muchos creen, en otras vidas, ya sea la anterior, o en varias de ellas? Docenas de libros que relatan de sucesos en "vidas anteriores" de aquellos que regresaron, han sido publicados en décadas recientes.

Esto es para no negar la posibilidad de que ciertos "recuerdos" revelados bajo la terapia de hipnosis puedan ser ciertos, en parte al menos, y podrían ser útiles si se les interpretara correctamente. Si los recuerdos son inherentes a toda porción del cerebro físico, como algunos creen, eso soporta razonar que sus células, astrales y/o físicas, deben acarrear dentro de ellas la impresión de nuestro prolongado pasado, como quiera que sea, escondido muy profundamente. La memoria es esquiva. ¿Cuántos de nosotros puede recordar con detalles sucesos de hace solamente unos pocos años? Sin embargo, cualquier suceso aparentemente imprevisto, o un ruido o un aroma, repentinamente liberará un torrente de recuerdos dentro de nuestra conciencia.

La sabiduría natural de muchas gentes ancianas, así como también la enseñanza teosófica, sostienen que nuestra mente/alma tiene acceso a las reservas escondidas de la memoria de nuestras edades de hace mucho tiempo; aun más y todavía más significativo es que una entidad viviente y consciente vigila el crecimiento de su cuerpo futuro. Más permanente que la memoria que reside en nuestro cerebro físico es lo que está almacenado en los aspectos internos de nuestro ser. Mientras la memoria pueda que resida en los átomos de vida del cerebro astral, el cual es el modelo del cerebro físico, ella se adhiere más permanentemente a las células de la memoria del carácter, en el ego que reencarna.

Las investigaciones actuales sobre la conciencia prenatal y neonatal sugieren que la conciencia del feto, aun durante el primer trimestre, registra respuestas del sistema nervioso central con relación a lo que le es agradable, como también a lo que le desagrada, y también reacciona instantáneamente a lo que oye, así como también a los pensamientos y sentimientos no expresados por ambos padres. Como una entidad viviente, aunque todavía no está alojado en un cuerpo como el nuestro, todo lo que el feto experimente es registrado en la luz astral como también en las células de la memoria. El recién nacido no tiene recuerdo aparente de esto, pero los estudios confirman que el nivel de conocimiento del ego que reencarna es, con mucho, más agudo de lo que se sospechaba anteriormente.*

*Véase Thomas Verny, M.D., con John Kelly, The Secret Life of the Unborn Child.

El misterio de la memoria es verdaderamente profundo y sabemos muy poco de su papel durante la vida y después de la muerte. Aun sin regresión, es posible para un individuo, en su completo estado de vigilia, el "ver" la luz astral dentro de la atmósfera astral de la tierra, la luz astral, y momentáneamente "revivir" o "recordar" personas o sucesos que pueden, o no, derivarse de su propio pasado kármico. En la regresión, es igualmente posible para alguien el "ver" o "leer" en la luz astral los pensamientos, o las experiencias de la vida de alguien más. Cuando un conocimiento tan poco firme es disponible en este campo, es mejor ser prudente y no exteriorizar criterios irrevocables. El proceso de regresión con hipnosis, o sin ella, no prueba ni refuta la reencarnación.

Es lamentable que la popularización de las prácticas de regresión haya dado un panorama confuso de la doctrina de la reencarnación, debido en general, al énfasis exagerado puesto sobre el papel de la persona — esa máscara usada por la mónada humana que toma sobre sí un cuerpo nuevo en algún tiempo después de la muerte a medida que reencarna vida tras vida en la tierra. Es natural que queramos saber quienes fuimos en nuestra última vida, pero tal conocimiento es de doble filo. Experimentar regresión hipnótica solamente para satisfacer las ansias de la gente de saber quienes fueron en una vida anterior, es moral y físicamente discutible. Son suficientes los desafíos con que contamos en esta vida.

Podemos estar seguros de que — ya sea en los átomos astrales de vida de nuestro cerebro, o en los elementos superiores de nuestra constitución, como también en la luz astral de la tierra — todo lo que somos, desde el momento en que nos convertimos en humanos pensantes y autoseleccionados, ha sido registrado y todavía lo sigue siendo. Esto concuerda con los criterios de Platón, de que el alma tiene su propia memoria. En sus Diálogos, específicamente en Meno (§81b), él habla del proceso de recoleccionar o recordar — no de memorizar en el sentido de aprender algo a fuerza de repetirlo, sino de traer de regreso los recuerdos ordenada y automáticamente registrados por la memoria (por reminiscencia), de producir nuevamente memoria de la sabiduría que el alma había conseguido desde muchísimo tiempo antes. El alma, afirmó Platón, tiene un depósito de experiencias del pasado, y "si alguien es enérgico y no desmaya" en sus esfuerzos para convocar nuevamente, para recordar esta sabiduría, de repente, en un abrir y cerrar de ojos, puede que venga una revelación, una luz derramándose en la conciencia desde dentro.


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