Para Iluminar Mil Lámparas: Una visión teosófica por Grace F. Knoche

Traducción al Español © 2006 por Theosophical University Press

Capítulo 17

Un Nuevo Continente de Pensamiento

Cada uno cuenta. Esto lo sabemos por intuición, pero ¿Comprendemos suficientemente las implicaciones profundas de esta poderosa verdad? Es de por sí mismo evidente que el pensamiento y el sentimiento nos mueve a la acción; sin embargo, algunos de nosotros estamos convencidos que nuestros sentimientos y pensamientos íntimos realmente sí cuentan dentro de la totalidad de la humanidad. En esto erramos. No es un asunto insignificante que lo más simple de nuestra emoción o pensamiento afecta en alguna forma, no solamente a nuestros hermanos de todos los reinos, sino también al universo. Ciertamente, es imponente el intercambio magnético de responsabilidad y destino entre todos los seres vivientes dentro del dominio del sol: no existe un momento de nuestras horas en que permanecemos despiertos, o durante él sueno (aunque en una manera diferente) en el cual no ejerzamos algún tipo de influencia sobre la aureola de la atmósfera que circunda a nuestro globo, en la cual la humanidad toma parte.

¿Cómo es posible esto? En su primera carta a A. O. Hume en 1880, KH escribió:

todo pensamiento del hombre que está evolucionando, ingresa dentro del mundo interno y se convierte en una entidad activa al asociarse — fundiéndose, podríamos decir — con un elemental; es decir, con una de las fuerzas semi-inteligentes de los reinos. Sobrevive como una inteligencia activa, una criatura producto de la mente, para un período, o más largo o más corto, de acuerdo con la intensidad original de la acción cerebral que lo generó. Así, un buen pensamiento se perpetúa como un poder benéfico; uno perverso, como un demonio maléfico. Y así, el hombre está constantemente poblando su corriente en el espacio con un mundo propio, atestado de descendientes de sus antojos, deseos, impulsos y pasiones, una corriente que reacciona sobre cualquier organismo sensible y/o nervioso con la que toma contacto en proporción con su intensidad dinámica.*
*Margaret Conger, Combined Chronology, p. 33.

Ciertamente estamos "constantemente poblando nuestra corriente en el espacio" con la suma total de lo que somos. Con cada momento que pasa estamos lanzando impulsos de pensamientos o de deseos, los cuales, al unirse por ellos mismos con las energías elementales, cómo y cuándo ellos lo deseen, tienen la capacidad de nutrir, o retrasar, al alma. En virtud de la circulación continua de los átomos de vida, lo que pensamos y hacemos afecta, no solamente a nosotros mismos y a nuestra familia y al medioambiente, sino también a todo ser viviente sobre nuestro planeta.

Además, nuestros pensamientos y emociones se registran automáticamente en la luz astral que envuelve a nuestro planeta, como también en nuestra propia substancia astral. Ya que la luz astral es, al mismo tiempo, receptora y expelente (como también registradora) de los pensamientos y emociones de todo ser humano que haya alguna vez vivido, a veces, cuando hay una brecha, ella descarga emanaciones inferiores y superiores sobre la consciencia de la humanidad. Esto significa que lo que por ahora somos, estará estampando su sello sobre incontables vidas que aun no nacen, por la razón de que, lo que cada pensamiento, emoción y aspiración imprime sobre la luz astral de la tierra, con el tiempo se refleja de regreso por sí misma sobre nosotros y sobre los demás. Lo que alguien es, por lo tanto, se vuelve enormemente importante.

El adelgazamiento actual de la demarcación entre lo astral y lo físico, está dando muestras de un valor mixto, y depende mucho sobre lo que escojamos para identificarnos. Al presente, la luz astral parece estar devolviendo más de lo normal de su contenido más básico; por el otro lado, un número mayor de gente se está volviendo sensible a las energías de los niveles más altos y, a veces, reciben ideas e inspiraciones de suficiente mérito para cambiar benéficamente muchas vidas. Cuánta más razón para mantener una perspectiva equilibrada y para no dar lugar a los sentimientos de desesperanza — ya sea acerca de nosotros mismos o del futuro de la humanidad. La influencia debilitante que tales disposiciones de ánimo tienen sobre nosotros, infecta a las circulaciones vitales de las energías del pensamiento a través de nuestro planeta. Hay demasiado en juego para que cualquiera de nosotros, sin propósito, añada formas negativas de pensar al karma mundial.

Aquellos que están sujetos a depresión repetitiva, son notablemente más sensibles que los demás a los ciclos altos y bajos de la naturaleza, y pueden oscilar de una forma violenta entre exaltación y desesperación. Es posible, y en efecto es obligatorio, templar nuestras reacciones y centrar la atención sobre el punto medio de oro entre los extremos. Todo sabio y santo hindú, antes y después de Gautama Buda, conoció y observó la regla antigua: cuando "imágenes indignas" ocupan completamente la mente, instantáneamente se deben producir "imágenes meritorias. "Así, conquistado el odio, la mala voluntad, y el deseo egoísta, el "corazón interno se vuelve firme, tranquilo, unificado y fuerte."* Katherine Tingley entendió esto muy bien; ella conocía el poder de la visualización e impulsó a sus estudiantes, cuando el pesimismo o el desaliento se introducía, a que hicieran aparecer inmediatamente a sus opuestos, y de esa forma, iniciaran una nueva calidad de energía. La influencia de este nuevo flujo de pensamiento, a su tiempo, prevalecería, y el estudiante percibiría un nuevo sentido de propósito, un nuevo gozo de sus responsabilidades. En su libro, The Gods Await, ella cita una extraordinaria declaración de su maestro:

*Majjhima Nikaya, citado en Fountain-Source of Occultism por G. de Purucker, p. 35.
Sabes, los átomos del cuerpo humano se tornan sobrecargados, por lo general, con las cargas de la mente — las ideas irrelevantes, las preocupaciones y las ansiedades. Ellos atraviesan por una serie de cambios, de momento a momento, afectados por los pensamientos de la mente-cerebro. La falta de confianza, la falta de inspiración de la que sufre la gente — la desesperanza — derriban a esos átomos hacia el medio camino de la muerte. Pero ellos pueden ser apresurados a una clase de inmortalidad mediante el fuego de la vida divina, y armonizados con la melodía universal. — p. 124-5

Si a veces parece imposible levantar nuestra consciencia desde el foso hasta la luz del sol interno, podemos intentar hacer para la próxima vez una mejor opción: darle a la responsabilidad que tenemos de inmediato la plenitud de nuestra atención. Poco tiempo después, los átomos que habíamos derribados hacia el "medio camino de la muerte" habrán sido transformados en átomos de luz de auto-altruismo y generosidad de sentimientos. Habremos cargado con luz, y claridad, el complemento íntegro de nuestros átomos, los físicos, mentales y espirituales. Aun más importante, esa transmutación íntima de disposición de ánimo es global en su efecto benéfico, irradiándose mucho más lejos de nuestro círculo limitado de influencia, y dándole esperanza y estímulo nuevo a los demás.

El pensamiento es suficiente para darle confianza obligatoria a todo esfuerzo incondicional que apoya a la verdad y, cuando es desinteresadamente mantenido, su eficacia para lo bueno es magnificado más allá de nuestra apreciación. Me pregunto si nos damos cuenta cuán grandemente fortalecemos a los demás mediante una respuesta silenciosa y consistente a lo más noble dentro de nosotros; y, por el contrario, cuán poderosamente influimos en su desgracia con aquellos paralizados por el miedo o la debilidad cuando nos complacemos con pensamientos indignos, o le damos rienda suelta a nuestra conducta.

A través de las edades, los maestros y salvadores han estado entre nosotros y han impartido la misma verdad desafiante: que no podemos erradicar el egoísmo y la codicia que estrangula el alma de la humanidad, a menos que cada uno de nosotros los extirpemos de nuestro propio carácter. Desde luego que esto no se hace fácilmente, pero precisamente por el hecho de que ello puede tomar una vida entera, o muchas vidas para lograrlo, no es la excusa para no empezar. Entre los documentos gnósticos encontrados en Nag Hammadi, uno que contiene una de las máximas atribuidas a Jesús, es relevante:

. . . El que tenga
oídos que oiga. Dentro de un hombre con luz
existe luz
y él ilumina al mundo entero (kosmos). Cuando él
no brilla, existen tinieblas.
— The Gospel according to Thomas, 24

La determinación de seguir el sendero místico de la compasión abre un canal entre la persona natural y el intuitivo ser superior; y por esa causa, la responsabilidad de uno mismo y la de los demás, es aumentada cientos de veces. Cada vez que nos permitimos sentimientos mezquinos o crueles, nos auto-desconectamos de nuestra luz interna y, por esa razón, proyectamos una sombra sobre la vida de los demás; por el contrario, cada destello de resplandor desde el buda interno ayuda mucho a iluminar nuestros alrededores.

Cuando vemos en televisión las escenas de las condiciones terribles que existen alrededor del mundo, por ejemplo: millones de niños enfermos y hambrientos, ello nos toca el fondo de nuestro corazón. Cualquiera de nosotros que sea capaz de ayudar a aliviar la angustia, el hambre y el dolor, verdaderamente debería de hacer todo lo que le sea posible — "La inacción en un acto de misericordia se convierte en una acción de pecado mortal."* Pero nuestro anhelo por alimentar a los hambrientos en lugares tan lejanos, no nos permitamos olvidar a nuestra familia en nuestro hogar, o la necesidad en nuestro vecindario. Nuestra responsabilidad es cumplir con nuestro dharma, con nuestra obligación donde quiera que se encuentre.

*The Voice of the Silence, "The Two Paths," p. 31.

Aunque todos anhelamos por ese día en el cual la condición desesperada de nuestros prójimos humanos sea aliviada, podemos estar seguros que, cuando la calidad dominante de una vida está armonizada al llanto sincero de los demás, esto tiene un efecto benéfico continuo sobre el karma de grupo. Las semillas sembradas en tierra fértil germinan, se arraigan, y con el paso del tiempo, florecerán en su temporada. Así también, el pensamiento y la aspiración nacidos del anhelo desinteresado para mitigar las penas del hombre resulta en hechos, y si no es a través de nosotros, sí es a través de otros kármicamente aprobados para brindar cumplimiento a lo que hayamos concebido como realizable.

El trabajo de curación y de compasión debe ser llevado a cabo, primero, en el plano idealizador, si ello es para tener un efecto duradero en el plano físico. Debemos trabajar en la viña de las mentes y los corazones, y centrar nuestras energías en desarraigar las causas internas de las condiciones desgraciadas en nuestro planeta. Mientras muchos de nosotros no podamos ser capaces de hacer mucho en una forma práctica para mejorar las condiciones materiales, no existe una persona que no pueda contribuir al altruismo en el mundo, alguien que no pueda fortalecer las fuerzas de la luz.

Cuando estamos sobrecargados por la enormidad del sufrimiento soportado por tantos, podemos girar alrededor del planeta en conciencia y tomar nota de las hazañas heroicas de los individuos y grupos comprometidos en esfuerzos activos y filantrópicos para brindar alivio y restaurar la esperanza. No solamente es provechoso para nuestro estado de ánimo el preocuparnos sino que, de una manera mucho más importante, añadimos fuerzas de acuerdo a las indicaciones internas de sus esfuerzos altruistas. No podemos ser suficientemente agradecidos hacia aquellos que, con un gran sacrificio personal, y a veces, arriesgando sus propias vidas, se encargan de este trabajo salvador.

Puntos luminosos están brillando en diferentes partes, ellos son centros de servidores compasivos que trabajan en el mundo. Ellos no podrían proclamar sus nombres o sus realizaciones, pero están resueltamente ocupando sus posiciones, las cuales son más de carácter íntimo que superficiales. Hemos hablado de la red de individuos que ha existido desde que nuestra mente, al tener conocimiento de su propia existencia, fue avivada hace muchas edades. Esta fraternidad de individuos iluminados trabaja en silencio para estimular los impulsos creativos en los corazones humanos receptivos. Lo que vemos no es más que la punta de un esfuerzo espiritual inmenso que ha estado en existencia por muchos millones de años, y anteriormente a ello, en ciclos precedentes del mundo. Esa red todavía existe, y la realización de una fraternidad universal, de la mano con la iluminación de la humanidad, permanece siendo la "aspiración del verdadero adepto . . ;."

Y continuaremos en este nuestro trabajo periódico; no nos permitiremos el ser impedidos en nuestros intentos filantrópicos hasta ese día en que las fundaciones de un nuevo continente de pensamiento estén tan sólidamente construidos que ninguna clase de oposición o malevolencia . . . pueda prevalecer. — The Mahatma Letters to A. P. Sinnett, p. 17, 51

En estos días atestiguamos una revivificación del antiguo sueño que consiste en la identificación de todas las vidas, y que se da entre una sección representativa de individuos entregados a convertirlo en un hecho dentro de las relaciones humanas. Ciertamente se ha generado un poder, una energía dinámica, en dondequiera que esos individuos dedicados estén aspirándolo, aunque sea momentáneamente, en sincronía con el corazón del Ser. Ninguno de nosotros, por sí solo, puede ser de trascendencia particular, ya sea espiritualmente o de alguna otra forma; pero sí puede hacerse colectivamente cuando cada persona contribuya espontáneamente, a partir de su calidad única de esencia del alma, para inspirar a la humanidad — ¿Quién es el que dice que ésto no puede tener su efecto imprevisible y eficaz sobre los linajes internos? Jesús repitió la ley antigua: "donde dos o tres se reúnen en mi nombre . . ." Las enseñanzas espirituales son poderosas para elevar a los seres humanos; y mientras los ideales nobles en la atmósfera del pensamiento tengan potencia por ellos mismos, cuando estén consolidados por individuos que experimentan esos ideales, cierta magia puede ocurrir.

Pensar que nuestra civilización está condenada a proseguir sus hábitos egoístas y destructivos es prostituir en fines negativos el precioso poder del pensamiento a fines negativos. Por el contrario, vernos como realmente somos es hacer un cambio total en nuestro panorama: no estamos separados, no somos personalidades una contra la otra, sino descendientes del cosmos, seres divinos actualmente atravesando la fase humana con el objeto de extender y enriquecer nuestra experiencia. Mientras que ninguna persona puede lograr sin ayuda de nadie el milagro de regenerar el mundo, millones de victorias personales sobre el ser pueden tener un efecto milagroso.

Supongamos que un número creciente de gente mentalmente altruista fuera a dirigir sus aspiraciones hacia la forma de pensar superior y hacia hechos desinteresados, inevitablemente suficiente energía se generaría para llevar a cabo una transmutación espontánea de los modelos de vida de la humanidad — desde la egocentricidad más estrecha hasta la vasta extensión de la compasión.

No está dentro de nuestra comprensión el saber qué será del karma del mundo; pero si sencilla y completamente ofrecemos lo mejor de nosotros, en una forma impersonal, estaríamos construyendo los puentes que conducen a ese "nuevo continente del pensamiento," del cual el Maestro habla.


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