Preguntas Que Todos Hacemos por G. de Purucker

Theosophical University Press En Línea


Vol. 1 No. 1 (1 de Octubre de 1929)

I — ALGUNAS PREGUNTAS QUE LOS NIÑOS HACEN

Algunas preguntas que los niños hacen, y los adultos también. Ustedes también escucharán algunos comentarios divinamente enternecedores y graciosos que los niños hacen y que también hacen los adultos, solamente que en forma diferente. No creo que exista mucha diferencia entre la mente de un niño y la de un adulto con respecto a los fundamentos. Las preguntas que he escuchado que los niños hacen, y las preguntas que he escuchado que los adultos hacen, me parece que tienden precisamente hacia el mismo punto y, que requieren precisamente las mismas respuestas. Es simplemente la formulación la que difiere, tanto en pregunta y respuesta, y en observación y comentario.

En nuestros países Occidentales donde las preguntas referentes a "Dios," — "¿Quién es Dios?" y "¿Qué es Dios?" — son consideradas de tan enorme importancia, que un niño puede decir: "Papá, ¿quién es Dios?" ¿Nunca han ustedes escuchado a un adulto hacer exactamente la misma pregunta?" O aun, cuando el niño dice: "Mamá, ¿qué es la naturaleza?" ¿Nunca han ustedes escuchado a un adulto hacer la misma pregunta? ¿Acaso no los adultos cavilan sobre los mismos pensamientos?

Con respecto a la naturaleza, en realidad, esta es la misma verdad de las cosas que los científicos están tratando de encontrar ¿qué es la naturaleza? Entonces, ¿donde está la diferencia en los fundamentos entre la mente de un niño y la de una, así llamada, mente de adulto? La mente del niño es pragmática: es directa, es muy práctica. Quiere la respuesta clara y tajante, y no se satisface con evasiones, como los adultos con frecuencia lo hacen. Pero la mente del adulto es sofisticada; piensa, sabe gran cantidad de asuntos, y por lo tanto, inconsciente de sí misma, es satisfecha con evasiones que son una excusa para una respuesta. Siempre y cuando que la respuesta sea lógica en forma, la mente del adulto descansa callada contenta con una respuesta que pudiese no contener substancia de la realidad.

Pero el niño no está satisfecho con evasiones. Existe un hambre por conocimiento y por verdad en su alma virgen. Quiere saber algo real y verdadero acerca de las cosas. El adulto se jacta a sí mismo que él también quiere saber algo realmente verdadero, pero no obstante él con frecuencia está solamente satisfecho con una respuesta si esa viene de una autoridad: religiosa, filosófica o científica o de otro tipo.

Ustedes se pueden preguntar: ¿No está también el niño satisfecho con las respuestas que recibe? Sí, si la respuesta es lo bastante ingeniosa para esconder los defectos fatales en realidad y lógica, pero eso requiere una mente adulta extremadamente hábil para engañar un niño quien ha comenzado a pensar; y por favor comprendan que no me estoy refiriendo a infantes.

Así cuando hablamos de "Algunas Preguntas que los Niños Hacen," nosotros podemos libremente decir "Algunas Preguntas que los Adultos Hacen." Nosotros los adultos somos simplemente niños crecidos, y los niños son pequeños hombres y mujeres quienes no están todavía sofisticados. Esa es la única diferencia que he sido capaz de ver; y es tan difícil responder a las preguntas de un niño como es el responder a las preguntas de un adulto, y en realidad, pienso que es más difícil contestar a las primeras.

Cuando un niño llega a su padre y le dice: "Papá, ¿cuál es la respuesta para esto? Con frecuencia, el padre no sabe, y le responde en esencia: "Ve ha atender tus asuntos; estudia tus lecciones; lee tus libros." Ahora, creo que esto es positivamente cruel. Si el padre no sabe las respuestas acertadas a ofrecer, no quiero decir que él tenga que decir "no lo sé," porque existe un problema psicológico implicado en esto, existe un cierto respeto que el padre correctamente siente que el hijo debería tener por él; pero él ciertamente pudiese dar a su hijo alguna clase de respuesta, si es él mismo suficientemente hombre para traer a un hijo al mundo y tomar la responsabilidad de su educación; y el mismo comentario aplica a la mujer.

Permítanme leerles a ustedes algo que ocurrió en nuestro Templo de Paz el domingo pasado por la tarde — y esto llega de una de nuestras damas presente entre nosotros, cuyo permiso tengo para leer esto a ustedes:

He escuchado el tema que usted anunció para el próximo Servicio en el Templo, estoy muy segura que este incidente el que ocurrió en nuestro Templo de Paz, será de interés.
Un hombre y una mujer con dos niños pequeños se sentaron exactamente atrás de mi. Muchas preguntas fueron hechas durante el recital de órgano. La pequeña niña obtuvo mi completa atención cuando preguntó: "¡Mamá! ¿Qué está diciendo la música?"
Esto fue repetido demasiadas veces hasta que la respuesta llegó. Si usted reprodujera la atmósfera del Templo, usted no pensará que exagero mi sentimiento de que algo fue asesinado, cuando la respuesta fue: "Eso no está diciendo nada, es solo música bonita." Era como para llorar.

Pregúntenle a un músico lo que la música le está diciendo. El músico entenderá la pregunta. La música le está hablando, sí de veras es un músico. Eso le habla un lenguaje que él, cuando menos hasta cierto punto, puede comprender e interpretar; eso le dice alguna cosa, eso le lleva un mensaje, por lo tanto eso habla, y esta curiosa mente de la niña, buscando conocimiento, haciendo un llamado a la persona en quién tuvo la mayor confianza, actuó desde un sentido instintivo de verdad, y su mente fue desairada y ridiculizada.

Tales cosas son positivamente crueles, y muestran un total malentendido de la psicología del niño.

Podría decir aquí que el sistema completo de educación de Katherine Tingley — el sistema Raja-Yoga de educación — consiste en hacer surgir las facultades internas del niño: enseñándole no sólo a pensar, sino cómo sentir, enseñándole cómo convertirse en eso que está dentro de él. Por lo tanto, no consiste tanto en poner una gran variedad de hechos dentro de la mente agotada del niño, y de ese modo proporcionalmente invalidar los poderes nativos y genio del niño, sino en hacer surgir eso que el niño está viviendo para expresar y tratando de expresar. En otras palabras, el sistema Raja-Yoga está basado en el reconocimiento del hecho de que existe un gran poder espiritual que yace latente y que trata de expresarse a sí mismo a través de pequeños seres humanos quienes nosotros llamamos niños.

Vean cuán diferente este sistema de Raja-Yoga, este sistema teosófico de educación, es de las viejas ideas: tan diferente en contraste con la vieja idea de que la educación para un niño consiste en rellenar de incertidumbre su mente con hechos más o menos veraces, hasta que la mente, hasta que el cerebro, hasta que el corazón, no pueda soportar más — ¿de qué? ¿Verdades? ¡Dioses inmortales! no, con demasiada frecuencia de cuentos de hadas de la clase equivocada: de cosas que parecen ser verdad en una era, y en menos de diez o veinte años después son probadas ser falsas, o en parte falsas.

¿Qué clase de educación es esa? Y esa es la "educación" que nuestras escuelas están llenas, no solamente nuestras escuelas americanas, sino que escuelas en todo el mundo. ¡Cuentos de hadas! Y la frase en esta conexión es una amable, porque hay dos tipos de cuentos de hadas, falsos y verdaderos, los últimos siendo los cuentos de los antiguos los cuales encarnan grandes verdades de la naturaleza puestas en forma de historia y leyenda. Estas viejas maravillosas leyendas y cuentos de hadas de los antiguos, las cuales han llegado hasta nosotros en diferentes formas de diferentes tierras, en la forma de historia, incorporando hechos naturales, hechos de la naturaleza bajo la apariencia, bajo las vestiduras, de cuentos de hadas.

Sí, si ustedes han alguna vez estudiado los libros de cuentos de hadas existentes en los diferentes países — tales como los que han sido coleccionados por Andrew Lang en Gran Bretaña, tales como los que han sido, no tanto coleccionados, sino imaginados, por Hans Christian Andersen en Dinamarca — ahí ustedes verán, si tienes los ojos para ver — y ustedes tendrán los ojos si ustedes estudian teosofía — las grandes verdades naturales detrás del velo del cuento.

Tomen el exquisitamente bello cuento de hadas de la Princesa Durmiente en el Bosque Encantado, algunas veces llamado el Príncipe Encantador y la Princesa Durmiente, o de nuevo, algunas veces llamado La Bella Durmiente. Recuerdan ustedes los incidentes de este bello cuento. La belleza yace durmiendo en el castillo en un bosque encantado, y todo alrededor de ella, todas las cosas estaban durmiendo. El cocinero durmiendo en su asador en la cocina, y el fuego durmiendo en la parrilla, y los vigilantes y los guardias durmiendo de pie. El rey durmiendo en su trono, y la reina y sus damas en su tocador durmiendo con un cepillo o lápiz en mano. Todas las cosas estaban profundamente dormidas, durmiendo. Entonces llega cabalgando a lo largo del camino el Príncipe Encantador. Él ve el bosque durmiente y el palacio en su centro, y él entra en el palacio y encuentra a todos durmiendo, humanos, animales, árboles, todas las cosas. Se inclina y besa a la Princesa en la frente, e inmediatamente todas las cosas despiertan. El cocinero termina su labor de voltear su asador; los vigilantes y los guardias despiertan y comienzan de nuevo su interrumpida conversación; el rey se mueve sobre su trono; y la reina y sus damas en su tocador terminan sus labores diversas.

Todo este pequeño y amoroso cuento es una expresión en forma de cuento de lo que teósofos llaman la apertura del manvántara, eso es decir, el despertar de un nuevo período cósmico de evolución. El Príncipe Encantador es el espíritu quien se inclina y besa a la Princesa en la frente, y esto es el toque del espíritu despertando una nueva vida en todas las cosas — el despertar de una visión intuitiva — y entonces las cosas florecen hacia la vida porque la manifestación comienza de nuevo para otro ciclo cósmico de expresión.

Un leyenda que contiene en tan bella forma algunos de los más profundos misterios de las viejas religiones y filosofías de tiempos pasados, y en efecto de la ciencia moderna, es digno de estudio, nuestros ultra modernos científicos están comenzando a ver, ellos están comenzando a tener visión, ellos están comenzando a darse cuenta que existen verdades majestuosas en la naturaleza las cuales pueden ser interpretadas no solamente por fórmula matemática, sino con una mente intuitiva y corazón compasivo.

Tal leyenda, conteniendo en forma tan hermosa tales verdades de la naturaleza, es inmortal en sus elementos, y uno puede comprender porque tal leyenda ha migrado de tierra en tierra a través de los tiempos, y ha sido una de las grandes favoritas no meramente entre los hombres de pensamiento sólido, estadistas y filósofos y otros, sino que ha sido expresada por el entendimiento intuitivo de las madres en sus cuidados maternales para sus niños pequeños. Quizás ellos no entiendan lo que todo eso significa, pero el llamado está ahí, el reconocimiento instintivo de una gran verdad, tanto física y moral, la cual está debajo del velo externo. Y con respecto a nuestros científicos, eso es, si ellos se mantienen como han comenzado, comenzarán a comprender los grandes significados de algunas de estas leyendas de los tiempos antiguos.

En mi próxima lectura en el Domingo que sigue, espero tomar, cuando menos brevemente, cómo tales leyendas se formaron, y cómo ellas pasaron de tierra en tierra. Amo leer los viejos cuentos de hadas, las mitologías antiguas, el antiguo folclore: porque los cuentos de hadas y las leyendas y los cuentos y el folclore son partes de las mitologías de las gentes antiguas. Algunas están más envueltas que otras en los velos del cuento y maravilla, algunas están más entrelazadas cercanamente bajo los velos de la historia, pero todas estas antiguas fábulas y leyendas y mitos, contienen profundas verdades de la naturaleza tanto como sus significados esenciales.

"Educación" es una cosa diferente de "instrucción". En nuestro sistema de educación de Raja-Yoga, fundado y dirigido por Katherine Tingley, nosotros no solo tenemos instrucción, sino que educación también. ¿Conocen ustedes la diferencia? Estas dos palabras son popularmente sinónimas, pero ellas no lo son. "Educación" significa sacar las facultades naturales dentro de él, la evolución de las facultades nativas del niño, o del adulto, así que el adulto o niño aprenderá a ser independiente, espiritualmente e intelectualmente, para pensar por sí mismo o sí misma, y sentir por sí mismo o sí misma, y para caminar por la vida sin miedo, un verdadero hombre o una verdadera mujer; y esto bajo ningún sentido es permiso o desenfreno siguiendo una moral fuera de las leyes. Instrucción significa enseñar las cosas que las maneras o costumbres del tiempo requieran.

Katherine Tingley dijo hace muchos años, poco después de haber fundado su escuela de Raja-Yoga aquí en Point Loma con cinco alumnos:

La cosa más verdadera y más justa de todas con respecto a la educación es atraer la mente del alumno al hecho que el ego inmortal está siempre buscando traer al ser completo hacia un estado de perfección. El verdadero secreto del sistema Raja-Yoga es evolucionar el carácter del niño en lugar de sobrecargar la mente del niño; eso es sacar afuera en lugar de traer hacia él las facultades del niño. La parte más grande es desde adentro.

Hoy, todos saben cuan cierta esta declaración es. Fue una novedad educacional cuando Katherine Tingley lo anunció por primera vez hace más de un cuarto de siglo, una verdadera novedad educacional. Algunos pedagogos posiblemente tuvieron sueños que tal sistema podría llegar en un futuro distante, pero la idea entonces de la educación fue simplemente embutir la mente del niño con todo aquello que se pudiese embutir, así incapacitando el genio natural del niño, distorsionando con frecuencia, el sendero que los pobres vestigios de sus facultades, en otras palabras de su genio, podría seguir.

La gente habla de los cuentos de hadas como si fuesen meras historias de entretenimiento, las andanzas fantásticas de la imaginación expresada en palabras. Se olvidan que hay y han habido muchos cuentos de hadas los cuales en algún momento se suponían ser conocimiento, conocimiento científico y todo eso, pero que más tarde fueron probados ser meramente ideas basadas en teorías de los peces gordos. ¡Solo piensen como las cosas y los tiempos han cambiado! Solo piensen como nuestras mentes fueron embutidas con tales cuentos de hadas falsos acerca de la naturaleza, cuando éramos niños, y los cuales tuvimos que desaprender en la vida adulta; y ¿cómo, de hecho, logramos nosotros aprender lo poco que sabemos? Al ir dentro de cada uno de nosotros mismos en pensamiento y reflexión, también a través de dolor mental, sufrimiento y angustia.

Nosotros pudimos haber salvado gran parte de esto si se nos hubiera enseñado correctamente ambos: educación e instrucción, de acuerdo a las verdades de Raja-Yoga de Katherine Tingley en nuestra juventud — no es, sin embargo, que el dolor y el sufrimiento no sean buenos amigos para nosotros a su manera. De hecho, son vías en el reconocimiento de la verdad, por los cuales podemos aprender; pero existe una mejor forma — no solamente una forma más fácil, sino una mejor forma- y esto es un entendimiento comprensivo del desarrollo de la mente del niño por sus padres primero, y luego por sus profesores quiénes son sus segundos padres; y una responsabilidad muy, muy grave es de ellos. Pienso que nuestros profesores de Raja-Yoga se dan cuenta de esto por completo. Cada niño que tomamos dentro de la escuela se que es considerado por nuestros profesores como un alma confiada a sus cuidados, por las cuales ellos son individualmente y colectivamente responsables.

Sí, nos enseñaron cuentos de hadas científicos y religiosos los cuales fueron falsos. Por supuesto nosotros sabemos algunas de las antiguas enseñanzas religiosas de nuestra niñez con respecto al cielo, al infierno, a Dios, el Diablo. Me recuerdo de un pequeño niño quien una vez dijo a su madre: "Mamá, quiero irme a dormir: por favor dile a Dios que se vaya."

Otro pequeño niño había sido educado en un casa ortodoxa, teniendo unos padres amorosos por supuesto, pero se le había dicho acerca de un Dios vengativo, un Dios de poder fuertísimo quien castiga la maldad y el pecado, y aunque un Dios de amor, por esa misma razón solía castigar a los niños pequeños por ser traviesos; y se le dijo de los pecados que no debería hacer, y naturalmente sus cerebro infantil e instintos fueron inmediatamente tentados a hacer estas cosas, para ver qué pasaría.

Él tenía una bella imagen mental de Dios, este pobre niño; y un día vio una figura en un libro de imágenes — ustedes saben la vieja imagen del diablo que era, la imagen medieval, una cosa en forma humana con cola, con cuernos en la cabeza, con patas hendidas, con una mirada impúdica satánica en la cara, y sosteniendo un trinchete. Este desafortunado niño miró la imagen de manera impresionante y con miedo, reflexionó por un instante y finalmente él dijo: "Papá, este debe de ser Dios."

Esto es un ejemplo de los cuentos de hadas de la peor clase, y sus influencias en la mente plástica de los niños pequeños. Y existieron muchos otros cuentos de hadas que se les dijo a los niños pequeños, a nosotros, cuando nosotros estábamos entre la infancia y la juventud. Estoy seguro que todos ustedes aquí tuvieron padres tan grandes y nobles como fueron los míos, pero estoy hablando en general de los individuos de mi propia edad en aquel tiempo.

Permítanme leerles algo que fue entregado a los niños pequeños para leer hace algunos cuarenta años atrás por una de las grandes organizaciones religiosas. Este extracto es tomado de un libro, y este describe las regiones del Infierno. Hago solamente un extracto de este trabajo intolerable, porque no tengo deseo de inferir más dolor en ustedes:

La Cuarta Mazmorra es la tetera hirviente. Escuchen: Existe un sonido como ese de la tetera hirviendo. La sangre está hirviendo en el cerebro escaldado de ese niño; el cerebro está hirviendo y burbujeando en su cabeza; la médula está hirviendo en sus huesos.
La Quinta Mazmorra es el horno rojo vivo en el cual está un niño pequeño. Escuchen como grita para salir; ve como se da vueltas y se tuerce sobre sí mismo en el fuego; eso golpea su cabeza en contra del techo del horno; eso estampa sus pies en el piso del horno.

¿No es horrible poner tales pensamientos en la mente de un niño pequeño? ¿Es de asombrarse si somos educados en tal atmósfera de terror y horror que tengamos como resultados criminales, personas sin carácter, estafadores, adultos de mente sospechosa y ojos que nunca dan la mirada: hombres y mujeres quienes una vez fueron niños pequeños y crecieron en una atmósfera de miedo, de horror?

Contraste todo esto con las historias las cuales son dichas a los niños pequeños, y han siempre sido dichas a los niños pequeños: las historias de bellezas; cuentos simples transmitiendo una verdad antigua acerca de la naturaleza y del ser humano; acerca de dioses brillantes, las divinidades; acerca de las hadas quienes hacen crecer a las flores; cuentos acerca de las gotas de lluvia y de los rayos del sol, cuentos científicos verdaderos. Impulsando y agitando la imaginación del niño; el niño es enseñado a pensar por sí mismo; y el resultado es que quiere saber más, y conforme crece sabrá más, porque las facultades en desarrollo así lo alientan dentro de él a crecer, demandará saber más. Así ustedes tienen, cada posibilidad de genio deslumbrando en los hombres o en las mujeres.

Las semillas de grandeza yacen en las lecciones de belleza y de armonía y de esperanza y de ley inculcadas dentro del seno de los niños pequeños. Ahí mismo yace una de las bellezas y secretos del maravilloso sistema teosófico del Raja-Yoga de educación de Katherine Tingley.

No veo mucha diferencia entre niños y adultos, excepto que los adultos somos peores, mucho más peores, como una regla. Nosotros los adultos hemos aprendido a hacer abstracciones en nuestra mente; hemos aprendido a ser sofisticados, realmente con frecuencia a ser arrogantemente egoístas. Hemos aprendido a pensar que sabemos demasiado, y tenemos muchos problemas en desaprender mucho de lo que hemos sido enseñados a conocer; y así hemos perdido el estado infantil en el que el conocimiento llega naturalmente — ese estado infantil del cual Jesús el fundador Cristiano supuestamente habló en el Nuevo Testamento Cristiano: "Salvo que ustedes se conviertan como uno de estos pequeños, ustedes no entraran al reino del cielo."

La idea aquí, no es que nosotros deberemos convertirnos en infantiles, no es que nosotros deberemos perder conocimiento, no es que deberemos perder lo que hemos ganado en el camino de autocontrol; sino que regresar al estado infantil de la visión clara, con una mente libre de prejuicios, poseyendo una ausencia de odios, y de amores falsos, poseyendo una ausencia de falsedades en ambos corazón y mente. Por estas y otras razones los antiguos llamaron a sus iniciados, los grandes profetas y sabios, los Pequeños. Los niños ven; y es su mente investigadora buscando más conocimiento, lo que los conduce a hacer preguntas las cuales los adultos con frecuencia encuentran muy vergonzosas.

La pregunta infantil "¿Quién es Dios?" es un ejemplo. ¿Pueden ustedes responder esa pregunta? Ahora, en un país Budista probablemente ningún niño haría tal pregunta, porque en esos países ellos no creen en un Grandioso Hombre allá arriba en el cielo; pero nuestros desafortunados niños en Occidente se les ha dicho acerca de este "Grandioso Hombre allá arriba," y ellos quieren saber más acerca de él. Ellos no están satisfechos. De hecho, la mente infantil en su descanso secreto no sabe si lo va a aceptar o no.

Pero el corazón de cada niño entiende cuando ustedes le hablan acerca de las hadas que hicieron crecer las flores; y así también los adultos; y eso es una cosa infinitamente más científica decirle a un niño, que las viejas ideas, científicas o religiosas como el caso pudiese ser, acerca de algo que nunca existió y fue meramente imaginario, y que ha desaparecido, y no ha sido olvidada, pero no se habla de ella. Aquí me refiero a los completamente cambiados conceptos científicos y puntos de vistas de la naturaleza y la vida. Los científicos les dirán los misterios del átomo y de los electrones en el átomo. Sus mentes son impulsadas, sus imaginaciones estimuladas, su ser completo es incitado, para obtener verdades aún mayores. ¿Y qué nos dicen ellos yace debajo del velo del mundo material que nosotros vemos? El profesor Eddington de Cambridge, Inglaterra, es uno de estos grandes científicos modernos quienes están comenzado a "ver," y dice que lo que yace detrás de los velos materiales es "sustancia mental," esto es: todos esos electrones y átomos son manifestaciones de lo que él llama sustancia mental.

¡Hadas! A ustedes no les gusta el término "hadas," quizás. ¿Por qué? Simplemente porque lo asocian con la infancia. Ustedes piensan que la infancia es estúpida e ignorante, ¿verdad? Entonces respondan las preguntas de los niños, si ustedes saben tanto. No en realidad, los niños no son estúpidos ni ignorantes.

Permítanme leer algunas de las preguntas que los niños hace, y también voy a leerles algunos de los encantadores dichos de los pequeños niños que se han recogido aquí en nuestra propia Escuela de Raja-Yoga por nuestros profesores, algunos han sido suficientemente generosos para proveerme con una lista bastante larga de estas preguntas y singulares dichos de los pequeños.

El pequeño Paddy (uno de los niños): "¿Por qué nosotros no recordamos nuestras vidas pasadas?" El profesor: "¿Por qué piensas tú que no lo hacemos?" Paddy (después de pensar algo): "¡Oh! Eso debe de ser porque nosotros no sabríamos a cuál madre amar."

Ahora, ¿No es acaso esa una respuesta natural, tanto como una respuesta bien pensada? ¿Pueden ustedes espontáneamente darme una respuesta mejor dicha y acertada? Aquí nosotros no estamos tratando con preguntas de filosofía y religión sino con la mente investigadora del adulto o niño, como el caso pudiese ser. Ustedes probablemente podrían dar una mejor respuesta si hubieran estudiado teosofía, la antigua sabiduría, pero si ustedes nunca han escuchado mucho acerca de eso, su instinto natural de amor y devoción hacia su madre actual quizás los guiaría a decir: "Bueno, pienso que debe ser un ley natural, porque sí tuviese que amar a dos madres o tres o más, debería sentir que sería criminal dejar alguna de ellas fuera de mi pensamiento." Ustedes ven que está es una devoción de un niño y no la de un hombre. Eso probablemente es verdad. No obstante eso muestra pensamiento, eso muestra una sabiduría del corazón instintiva, eso muestra sentido — más sentido algunas veces que nosotros los mayores estamos acostumbrados a mostrar en las respuestas que nosotros damos, las cuales frecuentemente no son meramente estúpidas, sino que ridículas.

La pequeña Isabel: "¿Los animales nacen de nuevo como nosotros lo hacemos?"

Respuesta: "Sí, pero quizás en una forma un poco diferente." Pero la respuesta es sí, de la misma manera. La pregunta es fácil de responder. Pero cuando la pequeña Isabel se le dijo que exactamente su mismo cuerpo no regresa de nuevo, sino solo "algo de adentro," la pequeña Isabel comentó: "Pero yo no sabía que tenía alguna cosa dentro de mi excepto la comida que como."

Ahora bien, existe mucha sabiduría en esa respuesta — más de la que aparenta en la superficie. Me aventuro a decir que es más sabia, basada en la verdadera intuición e instinto, que esos voluminosos tomos en la biblioteca de los escolásticos medievales, quienes tuvieron una idea de algo llamado alma, la cual ellos pensaron estaba dentro del cuerpo físico, y que cuando el cuerpo moría, el alma subía al cielo, o en otra dirección, y que algún día el cuerpo de alguna forma milagrosa iba a subir rápidamente detrás de ella, o lanzarse hacia abajo detrás de ella.

Personalmente, pienso que la pequeña Isabel está correcta. Ese "algo de adentro" en efecto, no está en el cuerpo. Eso es, por así decirlo, solamente metafóricamente dentro. Lo que quiero decir les pudiese ser sugerido a ustedes cuando pregunto: ¿Qué hay acerca de la electricidad en el alambre conductor, y el alambre mismo? ¿Está la electricidad "dentro" del alambre? ¿Qué hay acerca de la electricidad sin alambres ¿Qué es el alambre? Mayormente hoyos. Ustedes saben lo que materia física es en la vista de la ciencia moderna la cual está viniendo a ser prácticamente idéntica con lo que es en teosofía. ¿No he hablado acerca de eso de nuevo y de nuevo y de nuevo en nuestro Templo de Paz? La materia física es casi siempre llamada espacio vacío. Porque, si ustedes tuviesen el ojo electrónico, ustedes no verían ningún alambre de nada, porque el alambre es solo una masa de electrones, puntos de sustancia mental.

En efecto, eso "algo de adentro" de lo cual la pequeña Isabel habla, es mejor dicho la atmósfera cuasi-materia psicomagnética rodeando al individuo, la nube áurica como si estuviera rodeando el cuerpo, en donde es inherente la electricidad espiritual de la individualidad, popularmente mal llamada el alma.

Ahora, escuchen a éste singular comentario, una de las cosas más bellas que he escuchado. Nuestros pequeños niños aquí tienen una idea de que Dios y la Madre Naturaleza son la misma persona, me informó uno de los profesores. De hecho, dice este profesor, cuando el Sr. Mitchell, solía ir a su jardín de flores entre las cinco y cinco y media en punto en la tarde, esos pequeños niños todos ellos creyeron que en ese momento él era Dios y la Madre Naturaleza, y que hacia crecer las flores. Ese es un bello pensamiento.

¿Saben ustedes adultos de donde vienen las flores? Una pregunta de niños, ustedes pudiesen decir, pero yo les digo con toda seriedad, esa es una pregunta de adultos y ¿tomaría cualquier adulto en este Templo que respondiera a esa pregunta? Pregúntenle al científico sí la puede responder.

Yo puedo decirles, porque yo trato de comprender la teosofía. Cada teósofo en este templo puede decirles. Parcialmente, ellas vienen de los seres humanos. ¿Sabían ustedes que nuestra tierra, el suelo, es la sustancia física de seres que han vivido y se han ido? Y nosotros mismos, los seres humanos, el cuerpo físico y todo, somos cada uno de nosotros una vasta multitud de pequeñas vidas, creciendo, aprendiendo cosas en su camino hacia arriba, justo como nosotros los humanos somos: por lo tanto son las hadas, si ustedes gustan darles ese nombre, o si su mente está científicamente dispuesta, ustedes podrían llamarles átomos, los cuales son puntos o centros de sustancia mental. De otra forma no serían individualizadas como átomos y electrones.

Piensen acerca de eso por un momento. Piensen acerca de eso por ustedes mismos, y no tomen meramente la opinión de alguien más. Estamos hechos de esas pequeñas hadas o puntos de sustancia mental, y nosotros ayudamos a formar las flores, cómo ellas nos ayudan a formarnos a nosotros, porque nosotros tan bien como ellas, estamos cada uno de nosotros derramando, por así decir, estos puntos de sustancia mental constantemente. Y como estos puntos de sustancia mental existen en grados muy diversos o escalas de evolución, buscan tanto individualmente como colectivamente sus propias esferas cuando ellos nos dejan, ya sea componiendo los cuerpos de minerales o del mundo vegetal, o del mundo animal, o de otros humanos. Todas las cosas en la naturaleza ayudan a todas las demás cosas, y nosotros estamos unidos juntos por lazos inquebrantables.

Ahora, esto es filosofía elevada, así como religión elevada, y eso es verdad. Es, en el sentido de la palabra que ya he expuesto, uno de los más maravillosos cuentos de hadas, porque es verdad, y cada niño pequeño entenderá los elementos de eso inmediatamente, porque su mente no está sofisticada. Nosotros pensamos que sabemos mejor por las cosas que hemos puesto dentro de nuestras mentes, y por lo tanto nosotros rechazamos la verdad; pero la mente del niño no está embutida completamente de enseñanzas falsas — usualmente, eso es. Ustedes madres y padres, sí su niño les hace estas preguntas, deberán saber cómo contestarlas sencillamente, y el pensamiento que justo he plasmado es cuando menos una sugerencia que su niño comprenderá.

Un niño de ocho años de edad: "¿A dónde vamos cuando nosotros soñamos? Para mí esa es la más interesante de todas." ¿Podrían ustedes contestar eso? Se dan ustedes cuenta que nuestros más grandes psicólogos están considerando la misma pregunta, por supuesto formulada en su propio estilo, y contestándola con palabras larguísimas Greco-Latinas, palabras quizás de dos pulgadas de largo cuando impresas; y todo esto no es más que métodos sofisticados de tratar de alcanzar la misma cosa que el niño dice en seis u ocho palabras o menos; pero ahí está la misma pregunta, el mismo pensamiento.

Respóndale a su niño, en caso de que les haga esta pregunta, que vamos en el sueño a donde la mente va, porque la mente es lo personal en usted y en mi; y dígale a su hijo al mismo tiempo que por esta razón es muy necesario mantener la mente limpia y pura y en estado de amor para todas las cosas, porque el amor es una gran y poderosa fuerza de protección, el verdadero amor, impersonal, quiero decir. Envuelve la mente con un aura que las fuerzas o influencias del mal nunca pueden penetrar, y sus influencias en otros son muy hermosas y elevadas.

Olvídense hablarle a sus hijos acerca de una filosofía elevada, y no intenten llenar todos los detalles, sino esperen a que su hijo sea mayor. Den al niño una respuesta que pueda comprender, y sí existe algo equivocado en su respuesta, dejen que lo encuentre por sí mismo. ¡Oh, el júbilo del descubrimiento que la mente del niño siente! Este método ayudará al niño, porque lo va a hacer pensar encendiendo y despertando su propia imaginación, y esto es de enorme beneficio para su vida posterior.

Nunca tengan miedo de contestar una pregunta. Trate a su hijo como si fuera un compañero y un amigo, en lugar de una molestia en el sentido de un animado punto de interrogación. Esto no significa que ustedes deben de ser insensatos. Simplemente significa que debe considerar su niño como un joven amigo poco sofisticado tratando de aprender. Trátenlo correctamente.

El pequeño Sidney, de seis años de edad, ha esperado larga y ansiosamente el tiempo cuando él pudiese ir a la escuela. Su experiencia fue un poco desalentadora. Su profesor me comenta que él dijo una vez: "Nosotros solo jugamos como Chick-a-my-Chick-a-my-Craney-Crow, e hicimos otras cosas que ya sabía, cuando pensé que iba a aprender lo que fue de los ayeres, y cómo las estrellas están hechas para pegarse al cielo sin que se caigan."

¿Por favor, podrían ustedes decir qué ha pasado con el tiempo pasado? Esta es una pregunta que nuestras más grandes mentes de hoy están tratando de contestar en un lenguaje pesado de filosofía moderna. El gran Einstein la ha parcialmente contestado en su así llamado espacio-tiempo continuo. Si ustedes quieren filosofía, puedo hablar eso a ustedes también. Pero el niño pequeño hizo la misma pregunta en palabras de niño. ¿Pueden ustedes contestar eso? Dígale a su niño: "Querido, realmente no existe el pasado. Es todo Ahora. ¿Te acuerdas de ayer? ¿Te acuerdas de hoy?" Eso será suficiente por el momento. Usted lo ha enseñado a pensar, a realizar su propia conciencia. Su propia mente llenará los detalles; y ustedes madres y padres, esa es su responsabilidad ayudar. Olvídense de tratarlo de entrenar de acuerdo con las modas de instrucción del día; ayúdenle a crecer para que su propio genio natural cobre importancia, y en lugar de un criminal, en lugar de un fracaso, en sus familias ustedes tendrán uno que les bendiga sus últimos años, un hijo o hija adulto de quien ustedes estarán orgullosos.

"¿Cómo se pegan las estrellas en el cielo?" ¿Pueden ustedes explicar la gravitación — qué es eso? ¿Pueden ustedes decir porqué es eso? Esta es la misma pregunta que nuestros ultra modernos científicos están tratando de resolver hoy día. ¿Dónde está la diferencia en los fundamentos entre la pregunta del adulto y la pregunta del niño? Es el mismo pensamiento, solamente diferentemente formulado. No es de sorprenderse que las preguntas que los niños hacen a sus padres algunas veces son enigmáticas, porque nosotros los adultos encontramos gran dificultad en contestarlas, y las respuestas todavía no están completas bajo ninguna circunstancia.

Aquí están algunas preguntas: "¿Quién es la Madre Naturaleza?" Eso es justo lo que nuestros científicos están tratando de encontrar. El niño quiere saber. Sí esa pregunta me fuese hecha a mí, y estuviese enseñándole a un niño pequeño, pienso que le diría: "La vida universal, querido, está en ti y en mí." Y el niño probablemente me haría más preguntas y las contestaría lo mejor que pudiese: trataría de darle un pensamiento, algo para que su mente piense, para fijarse, algo noble ayudándolo a sacar sus propios poderes de reflexión y responsabilidad, así ayudándole a guiar sus propias facultades afuera hacia la acción.

Ustedes recuerdan lo que Sócrates dijo de sí mismo, su propio punto de vista, como siendo la cosa más orgullosa que el pudiese decir de sí mismo. Él dijo: soy la partera de los hombres jóvenes. Yo les enseño como sacar sus propios egos, como sacar a nacer el hombre interno real.

Otra pregunta que un niño hizo: "¿De dónde vengo yo?" Ustedes pudiesen responder, por ejemplo, sí ustedes quieren, "De la vida pasada." El niño estará satisfecho por el momento cuando menos. Él pudiese inmediatamente hacer otra preguntar. Estén preparados para eso, entonces, y respóndanle en la misma forma.

Una tercera pregunta: "¿A dónde vamos cuando nosotros morimos?" Respuesta sugerida: "Hacia otra vida. Tú estás ahora aquí, querido; tú llegaste aquí desde la vida pasada; y cuando tú dejes esta vida tú irás a otra vida."

Escuchen la siguiente pregunta: "¿Porqué debemos nosotros obedecer?" Ahora, aquí está una pregunta que es en verdad difícil de responder. Sin embargo, nosotros debemos hacer un esfuerzo para contestarla, y podríamos decir: "Nosotros obedecemos porque eso es maravilloso, y porque lo hace a uno fuerte, saludable, bueno y sabio." Tal respuesta enseña obediencia a una autoridad constituida. También le enseña al niño a tener respeto por sus padres, porque el niño siente que cuando el Papá le responde en esa forma, el Papá mismo es obediente a la autoridad constituida. Obediencia por lo tanto en la mente del niño se convierte en algo noble y varonil, o femenino, según el caso pudiese ser. Ustedes han puesto una semilla en la mente del niño que le será de ayuda a lo largo de su vida, y sin duda alguna, esa semilla de pensamiento crecerá en alguna cosa grande.

"¿Quién empuja el hongo hacia arriba en el concreto sólido?" ¿Cómo van ustedes a contestar esta pregunta? ¿Se dan ustedes cuenta de que esa pregunta ha sido debatida en las Academias? Vagamente creo que nadie ignorante en teosofía pueda contestarla, pero un teósofo puede. Él pude darles una buena respuesta, ya sea que ustedes acepten esa respuesta o no. La respuesta es lógica, filosófica, científica, religiosa, y por lo tanto satisfactoria.

Poniendo la respuesta en un lenguaje tan simple como yo puedo, creo que respondería como sigue: "El hongo se empuja a sí mismo hacia arriba, porque está lleno de alma-vida de hongo. En la misma forma tu cuerpo crecerá hasta ser un hombre grande, porque tu cuerpo está lleno de pequeñas hadas-vidas, las cuales, todas juntas hacen tu vida también." En esta respuesta ustedes le dan al niño alguna cosa en que pensar. La respuesta pudiese no ser satisfactoria para ustedes mismos, pero su propósito en contestar a su niño no es hacerlo en una manera para complacerse a usted mismo. Sino que con tal respuesta su niño tiene algo en que pensar de nuevo, algo sobre que reflexionar, y depende de eso, si existen algunas fallas en su respuesta, su hijo las sacará, y regresará con usted de nuevo. Y en efecto, ¿no es justo lo que usted quiere hacer?

Uno de nuestros profesores me comentaba que algunos de nuestros niños, el otro día encontraron un ratón muerto, y después de enterrarlo con una gran ceremonia, ellos vieron otro ratón corriendo cruzando el camino. "¡Oh!" dijo uno de ellos: "¿Es ese el otro ratón que ya llegó a la vida?" Ellos pensaron que eso había reencarnado tan rápidamente. Nosotros pudiésemos verdaderamente llamar esto una de las más encantadoras cosas que los niños dicen.

Tenemos unos niños maravillosos aquí. Es un deleite escucharlos. Ellos hacen preguntas que algunas veces literalmente lo desconciertan a uno, y es imposible culpar a alguien por estar perdido en cómo responder a estas preguntas difíciles, por la sencilla razón que he dicho antes, la mayoría de ellas son preguntas acerca de las cuales los adultos mismos están desconcertados.

Un niñito de cuatro años de edad un día comentó a su profesora, completamente de acuerdo con sigo mismo: "Señorita, usted sabe que hay muchas cosas que nos gustaría hacer, pero que realmente no son correctas; por ejemplo, nos gustaría colgarnos de las puertas." ¡Vean el placer y la franqueza refrescante en este comentario!" Eso es una cosa pequeña, pero después de todo que importante en sus significados, para el carácter de niño, tales pequeñas cosas son.

"¿Esta mariquita volverá a vivir si la pongo en agua?" — sosteniendo una mariquita muerta delante su profesor. No se que le respondió el profesor, pero creo que le hubiese respondido: "No, eso es solamente las vestiduras externas de la mariquita. La pequeña hada ha ido a otra vida. Entonces cuando regrese aquí a esta tierra, eso será una nueva hada-mariquita." Tengo la noción que esta respuesta causará a ese niño pensar un rato. También su mente investigadora no ha sido rechazada; no ha sido desairada; nada en su mente ha sido asesinado. Por el contrario, ha sido ayudada.

"¿Por qué los antiguos Aztecas enterraban sus implementos con el muerto? Ellos no regresarían de nuevo en el mismo cuerpo," comentó un niño de seis años. ¿Cómo contestarían ustedes eso? En verdad, es una pregunta que los arqueólogos han estado desconcertados por muchos años, y aún lo están. Hace mucho tiempo los arqueólogos llegaron a la conclusión que las gentes que enterraron tales implementos creyeron en algún tipo de "espíritu" o "alma," y que ellos también creyeron que este espíritu o alma necesitará sus implementos en la próxima vida, y esa fue la razón por la cual los antiguos enterraban los implementos del hombre muerto con el cuerpo. Esa respuesta nunca me pareció ser una muy lógica o satisfactoria. Saben ustedes, creo que debería haber respondido al niño como sigue: "Porque los implementos no son más necesarios. Nuevos implementos estarán ahí listos y esperando en la próxima vida."

"Las orugas se convierten en mariposas, pero ¿qué se convierte en orugas?" Yo diría: "Los huevos de las mariposas." Yo creo que esta respuesta satisfará al niño, cuando menos por el momento.

Una de las pequeñitas estaba teniendo su lección de piano un día, y justo había tocado una pequeña pieza llamada Zanco Panco, cantando la letra mientras tocaba. El profesor le dijo que pusiera alguna expresión hacia su presentación, porque al final, era un poco triste cuando Zanco Panco no podría ser unido de nuevo. Ella calmadamente respondió: "Bueno, no me interesa. ¡Fue su karma por sentarse sobre la pared!"

Alguien había estado leyendo Juanito y el árbol de habichuelas a los niños. Después de la historia, uno de los más chiquitos dijo: "Ahora, si Juan no se hubiera subido al árbol de habichuelas, el gigante nunca hubiera obtenido su karma."

Varios de los niños han preguntado en diferentes tiempos: "¿No vamos nosotros a la Tierra Encantada cuando morimos?" Yo creo que hubiera contestado esta pregunta como sigue: "Sí, nosotros iremos a la más maravillosa y bella tierra encantada para humanos."

Un niño pequeño quien profundamente entiende que él tiene dos egos, le pregunto su profesor: "¿Porqué, cuando tu sabes cómo hacer lo correcto, te mantienes haciendo lo que no está correcto?" El niño contestó: "Bueno, el otro niño se mantiene saltando." Bien, permítanme hacerles una pregunta: ¿Alguno de ustedes piensa que él o ella no tienen dos egos, o quizás una docena de ellos? ¿Nunca han ustedes escuchado de personalidades múltiples? Psicólogos y nuestros modernos intérpretes y peces gordos por largo tiempo han estado desconcertados por el fenómeno de personalidades múltiples, las cuales se incorporan en forma múltiple lo que Katherine Tingley brevemente llama "la dualidad de la naturaleza humana." Los niños saben este hecho instintivamente. Nosotros adultos, sofisticados y tan sabios en nuestro propio punto de vista, tenemos que aprender esta verdad de nuevo, y pensamos que la aprendemos yendo a las academias y comprometiendo a memoria largas explicaciones y sarta de disparates que los intérpretes nos enseñan.

"¿Algún día el mundo se va a terminar?" ¿No es esa una pregunta científica también? ¿Alguna vez ha sido contestada? No. Pero el teósofo la contestaría con una perfecta confianza: "Sí, porque todas las cosas que se manifiestan tiene una principio y un fin. Así que nuestro mundo tendrá un final y luego crecerá hacia un mundo mejor." Cualquier niño puede entender esa idea porque está completamente dentro de los límites de su propia experiencia, y más aún la respuesta es enteramente científica.

La siguiente conversación fue escuchada por casualidad entre algunos de los niños pequeños: "Bien, si el mundo se termina, ya sea por fuego o por inundación, ¿qué será de nosotros?" — "¿Qué, no sabes que todos vamos a ser salvados? Ellos tendrían que inventar alguna forma de salvarnos." (Un tercer niño): "Pero claro que no, nos salvaremos nosotros mismos siendo buenos."

Ahora les leeré algunos extractos del diario de una de nuestras jóvenes profesoras.

"Aquí están escritas unas pocas de las cosas deliciosas dichas por los niños, aquellos seres quienes, siendo primeramente ignorantes mentalmente de meras teorías, y en consecuencia algunas veces extremadamente sabios. Ellos son siempre profundamente no ortodoxos, y de este modo es que ellos con frecuencia generan impacto y fundamentalmente perturban a esos "niños" más mayores quienes han olvidado las "nubes de gloria" las cuales brillan sobre las cabezas y en los corazones de los pequeñitos."

La profesora había estado leyendo a los pequeños niños acerca del Rey Arturo y sus caballeros. Varios días después ella entró al cuarto en donde los niños estaban jugando. Jimmy justo estaba diciéndole a Tommy: "De todas formas, Tommy, tú tienes que tener una educación antes de que tú puedas ver el Santo Grial." "¿Por qué? dijo Tommy, "¡la educación no tiene nada que ver con eso!" "¡Tú tienes que ser bueno por dentro, primero!"

Ahora, ese es el mensaje del poema de Tennyson. La visión instintiva del niño lo vio.

Los niños estaban jugando afuera: "Vamos a jugar a las peleas. Yo seré Jorge Washington," dijo Jimmy. "Y Yo seré Jesús," dijo Tommy (Tommy acababa de llegar a la escuela). La profesora rápidamente llamó a los niños y les dijo que no jugaran a las peleas. Entonces ella le explicó a Tommy que Jesús no peleó y que enseñó que todos los hombres son hermanos. Tommy, pensó por un momento, y entonces dijo: "Yo puedo ser Jesús en su próxima vida; él tiene ideas diferentes ahora."

¡No es eso delicioso!

Tommy es un nuevo niñito, quien tiene una especial aversión a bañarse. Un día él le dijo a su profesor: "¿Toma usted un baño todos los días?" "Sí, Tommy, todos los días." "¿Y Betty?" (su pequeña prima). "Sí, Tommy." "Yo también lo hago," dijo Jimmy. Justo en eso Paul apareció. "¿Debo tener que bañarme todos los días cuando sea un hombre grande?" dijo Tommy. "No, si es que tu eres un hombre de negocios," dijo Paul. Cerca de hora y media más tarde, Tommy fue con su profesor y dijo: "¿Sabe usted lo que voy a ser cuando crezca?" "¡Yo voy a ser un hombre de negocios!" Esto con una expresión tanto de descanso como de satisfacción en su cara.

El océano estaba tan azul como es posible para el azul ser. "Madre, ¿viste el océano ayer?" "¡Estaba espeso con azul!" dijo Tommy.

Jimmy es un gran risueño. Un día les estaba diciendo a los niños acerca de los planetas, que ellos no tenían luz propia, que uno pudiese decir que ellos estaban dormidos. Jimmy estaba riéndose acerca de algo y por lo tanto no estaba escuchando. Pero Tommy encontró el tema interesante, y fue provocado por la distracción de Jimmy. "¡Estate quieto, Jimmy," él dijo, "tu ruido se irá todo hacia arriba en el cielo, y va a despertar a los planetas!" Esto en seriedad absoluta.

Un día había un nido de pájaros en lo alto de una parra. Los niños habían visto a la madre pájaro volar de ida y vuelta al lugar, y por supuesto todos ellos lo querían ver. Así que la profesora los levantó uno a la vez. La mayoría de ellos lanzó las usuales exclamaciones de encantamiento y maravilla, pero Fred justo miró. De repente él dijo: "Yo veo muchas plumas grises y bocas amarillas, pero ¿donde están los pájaros?"

El profesor había estado teniendo la más fascinante charla con los muchachos acerca de la Madre Naturaleza, en el curso del cual Fred preguntó: "¿Me hizo la Madre Naturaleza?" "Sí," el profesor respondió, maravillado de que seguiría después. "Yo pensé que Dios nos hizo," dijo Jimmy. Se estaba poniendo difícil, pero Tommy salvó la situación. "Ah, tonto," él dijo, "ellos trabajaron juntos."

Ahora, Yo creo que ellos lo hacen. Esa es una verdad perfecta, si ustedes miran a Dios como aún ahora los bárbaros le llaman el Gran Espíritu, y sí nosotros vemos a la Madre Naturaleza como la parte baja del ser natural. Verdaderamente y en efecto, ellos trabajaron juntos.

El plomero estaba reparando una fuga en la tubería, y el profesor dejó a los niñitos que lo vieran. "Bien," dijo el plomero, "Yo debo estar haciéndome viejo, no puedo encontrarla." "Sí usted se estuviera haciendo viejo se iría a la Tierra de las Hadas pronto," dijo uno de los niños. "Oh, no," dijo el plomero, "Yo no soy tan bueno para eso." "Sí, usted será," insistió el niño, "usted se irá a la Tierra de las Hadas y después de un tiempo usted regresará. Quizás," dijo él con un gran pesar, "quizás usted será una ¡niña!" "¿No sería eso bueno?" dijo el plomero. "No," dijo el niño, "porque usted no podría arreglar más tuberías y cosas."

Ahora escuchen esto, de un niño: Los niños habían escuchado en alguna parte que Dios estaba en todos lados. Ellos estaban discutiendo la pregunta, y estaban señalando como el Gran Espíritu de Vida se manifiesta en varias creaturas y cosas. Finalmente ellos estaban justo acerca del final de sus enumeraciones cuando Fred dijo: "Dios está en esta mesa; sí él no estuviese, esa no se sostendría junta."

Profesor Eddington en la infancia.

Un día los niños encontraron un pájaro muerto. Ellos decidieron que debería tener un gran entierro. Así que lo llevaron hacia el jardín y lo enterraron debajo de un rosal. Los niños cantaron una pequeña canción mientras ellos lo cubrían con tierra. Después que dejaron el lugar la mayoría de los niños pronto se olvidaron acerca de eso, pero uno de ellos estaba lejos sollozando él solito. Cuando se le preguntó cuál era el problema, él dijo: "Ahora el pajarito tendrá que estar muerto toda su vida."

Freddie estaba relatando, después de haber llegado de casa, acerca de cómo el carro de su padre (un Ford) había sido dañado porque algún otro carro lo había alcanzado. "Olvídalo," dijo Tommy (cuyo padre es un oficial de la naval y posee un carro fino), "olvídalo, Freddie. Sí está dañado seriamente, puede obtener otro carro, y espero que él sepa lo suficiente para tener un carro de mejor clase. ¡Tú sabes, si tu carro es lo suficientemente bonito la gente no querrá alcanzarlo!" "No," dijo Freddie, "nosotros siempre queremos un Ford. Un Ford puede siempre dar vueltas rápidas en las esquinas, pero un carro grande es demasiado largo; cuando la cabeza está segura al dar la vuelta en la esquina, la parte trasera está siendo golpeada."

Tommy y Jimmy estaban de regreso de un concierto con sus profesores una noche. Cuando ellos pasaron enfrente de una cierta palma, ellos comenzaron a pisar cuidadosamente. "Señorita X," ellos dijeron, "¿sabe usted que hay debajo de ese árbol? Una gran víbora de cascabel. Nosotros la vimos esta tarde" "¿Cómo saben ustedes que era una cascabel?" dijo la profesora. "Porque," en un susurro impresionante, "¡tenía unas orejas bien largas!" (¡Un conejo!)

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Bueno, amigos, estoy tentado a tener otros tres cuartos de hora de conversación encantadora con ustedes en el próximo domingo por la tarde acerca de los niños, pero aún no lo he decidido. Mientras tanto, existe una cosa que nosotros teósofos tratamos de hacer, inspirados como estamos por el maravilloso entrenamiento del sistema de Raja-Yoga de Katherine Tingley. Tratamos a nuestros niños, no como mayores, sino como seres en evolución quienes piensan y quienes están aprendiendo, y en verdad nosotros aprendemos tanto de esos pequeños, honestamente creo, si no más, de lo que ellos aprenden de nosotros. Algunas de las más encantadoras horas que he pasado aquí en nuestras Oficinas Principales han sido escuchando a los pequeños niños cuando ellos hablan.


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